Si algún día se animan organícense con amigos o conocidos, enciérrense en una partida privada y denle rienda suelta sin fastidiar a los demás. Pero eso sí, no olviden que si la intención es única y exclusivamente presumir un rango o nivel, el gusto les puede durar poco, pues cuando llega el momento de la verdad, la habilidad real sale a flote.
¿Trampa o medida alternativa?, da igual, mientras no pierdan de vista el objetivo de todo juego: divertir.
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