9 es el nuevo 10
La perfección en los juegos no existe (si fuera así no habría lugar para mejorar) y aunque no está a discusión el uso de la calificación más alta para un videojuego, sí lo está la práctica de las compañías para ejercer presión sobre los medios para que estos valoren positivamente cierto juego a cambio de una exclusiva, dinero u objetos (el cha-cha-yanne, señor). Hay quienes aceptan el trato, pero también quien se opone y aborrece el soborno, tal y como sucedió con Jeff Gerstmann, el ex director editorial del sitio GameSpot, quien le puso 6 a Kane & Lynch: Dead Men al mismo tiempo que este juego vestía con publicidad todo su sitio. Se rumora que fue esta la causa de su despido, aunque los términos exactos nunca fueron hechos públicos.
De cualquier forma, aquellos que consienten a ir por el camino del dinero podrían otorgar una calificación que resultará cómoda para ambas partes: Nueve. Este dígito se ha convertido en una zona de confort, tanto para las compañías como para los medios; no es el juego perfecto, ni tampoco se acerca a los niveles de los mejor calificados, pero el publicador ya cumplió su propósito: ponerlo ante los ojos del consumidor como uno de los juegos que debería comprar.
Esto también modificó la percepción del jugador a sus juegos favoritos. Si no tiene (por lo menos) un nueve de calificación, no es un juego que valga la pena adquirir o simplemente verá herida su susceptibilidad. En este caso, se recomienda buscar un crítico que tenga los mismos gustos, pero que no mienta para hacer que algo se vea bonito cuando no lo es.
Podríamos citar algunos ejemplos de medios que incluso han dejado de poner calificaciones a sus reseñas, obligando al lector a -ehm- leer el texto de la reseña, pero al final la opinión que realmente cuenta (curiosamente) es la tuya:
¿Qué buscas en una reseña? ¿Realmente te importa el numerito de la calificación?







