Comentando sobre las calificaciones en los juegos

La peor calificación para Halo 3 en Metacritic es de 8.1 por The New York Times. ¿A alguien le importa?
Parece que hoy día es imposible hablar de un videojuego sin relacionarlo con una calificación para “medir” el nivel de diversión que puede ofrecer. Ya sea que hablemos de números, escalas, letras, frases o incluso formatos que rayan en lo absurdo, la reseña se ha convertido en una parte muy importante de todos aquellos con la necesidad por expresar su opinión o experiencia con algún título. Aunque una persona haga caso omiso de la reseña e impere su propia opinión de un videojuego, siempre podría haber una forma (por muy imperceptible que parezca) que altere su decisión final de adquirirlo.
La valoración de un videojuego es ya un elemento muy importante de quien tenga la intención de nombrarse medio informativo (página web, impreso, etc.), incluso para aquel que sólo busca ser reconocido como “crítico de videojuegos”. Todos tienen en común la intención de definir en forma abreviada la calidad de un videojuego.
Sin embargo, el mal uso de una reseña puede modelar una impresión errónea en el consumidor. Las partes involucradas se perjudican mutuamente: imagen de la compañía, susceptibilidad en torno a una serie, credibilidad del medio y -sobre todo lo demás- cómo se deforma el concepto de lo que una reseña representa para el jugador.
Claro que esta práctica maliciosa no es nueva, pero ha evolucionado continuamente hasta nuestros días. Demos un vistazo a un par de métodos o mañas que se usan actualmente.






